Sacro Monte di Varese

Varese, el monte del ascenso amable

El Sacro Monte de Varese no se impone: se revela. Al subir por el camino de las capillas, inmerso en los bosques del Parco Campo dei Fiori, el visitante se encuentra recorriendo un camino que es físico y también simbólico: un ascenso suave hacia el santuario mariano que domina la cima, dedicado a la Madonna del Monte, meta de devoción ancestral. El itinerario, de poco más de dos kilómetros, está secuenciado por catorce capillas dedicadas a los misterios del Rosario, que se revelan en cadena como un rosario de piedra. 

La construcción, iniciada en 1604, fue concebida según una idea escenográfica precisa; cada capilla es un pequeño teatro, donde la fe toma forma en la terracota y se colorea en los frescos. Las escenas están pobladas por figuras vivas, en movimiento, a menudo capturadas en momentos de relación; manos que se tocan, miradas que se cruzan, cuerpos que relatan. Es un arte que conmueve sin retórica, y que involucra al visitante en un dialogo silencioso.

El paisaje acompaña sin invadir. El monte, cubierto de castaños y abedules, filtra la luz y regala vistas del lago y de la llanura lombarda. Pero lo que hace especial a este lugar es el ritmo con el que invita a aminorar la marcha. Cada parada es una ocasión para contemplar, cada capilla un portal abierto entre lo humano y lo divino. En Varese, la espiritualidad no se busca: se encuentra caminando.

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