Capilla 11

Toda una vida como jurista, razonando sobre el derecho y la ley. ¡Y mis restos descansarán en este Monte que siempre he guardado en mi corazón y en el que veré mi modesta insignia familiar! Tendré que razonar con el ilustre Monseñor Bascapè, para que me conceda el honor de levantar un altar, donde pueda celebrar la Misa, cuando de mí no quede nada más que el recuerdo de mis seres queridos. También pedí que intercediera para dotar a la capilla de una indulgencia perpetua, pero me dijo que estas cosas no se conceden hoy en día.
En este pequeño templo, un día se verá la figura del Santísimo Francisco obteniendo la indulgencia de la pequeña iglesia que en Asís también se llama la Porciúncula. Y también será posible ver a la Santísima Virgen María y Nuestro Redentor y un gran número de ángeles que se le aparecen a Francisco. Un arquitecto llamado Cristoforo Prestinari trabaja diligentemente en las esculturas para hacer la capilla a la perfección, que será espléndida, como espero. Y mi templo tendrá la misma forma y tamaño que el de Asís, en la Basílica de Santa Maria degli Angioli, como se puede ver en los dibujos del ingeniero Cleto, que me recomendó el reverendísimo Bascapè.

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