En la fachada de la capilla VI se puede ver un escudo heráldico: pertenece a la rica familia Brentano, que pagó la construcción y decoración del edificio. La historia de los Brentano es bastante común en la Lombardía del siglo XVII: una familia que emigra y se enriquece, pero no olvida sus orígenes. Algunos miembros de la familia Brentano, compuesta por varias ramas, se trasladaron a Alemania dedicándose inicialmente al comercio de cítricos y tejidos y, tras haber consolidado sus actividades comerciales, se quedaron definitivamente en tierras germanas. Algunos exvotos conservados en el santuario pertenecen a miembros destacados de esta familia, muestra de los estrechos vínculos que mantiene la familia Brentano con su país de origen.