La capilla de la Llegada de los Magos se añadió al complejo de Belén hacia 1520. Las pinturas y estatuas fueron realizadas por Gaudenzio Ferrari y su taller: los personajes de los Magos, sus sirvientes y algunos caballos son de terracota, mientras que el resto de la procesión están pintados.
En esta, como en otras capillas, Gaudenzio intentó engañar al espectador diciéndole que las figuras pintadas y esculpidas formaban parte de una misma narración.
Fíjate, por ejemplo, en el caballo marrón de la izquierda, que sale de la pared e inesperadamente irrumpe en la capilla. ¿Te puedes imaginar el poder de una imagen así para un peregrino del siglo XVI? Esta nueva técnica narrativa se convirtió en el modelo de referencia para todos los artistas que trabajaron en los Sacri Monti en los siglos siguientes.