La capilla 7, donde se representa la escena de la Flagelación, fue terminada en 1609 gracias a las cuantiosas donaciones de los nobles milaneses Francesco y Domenico Litta: el escudo de su familia destaca sobre el pórtico de la fachada.
Los Litta, como ya hemos visto, no fueron los únicos benefactores ricos que apoyaron la construcción de una capilla entera en el Sacro Monte de Varese. La construcción de un edificio en el Sacro Monte era una empresa económica considerable. La elección de invertir tanto en un monumento religioso ciertamente debe leerse como un acto de fe, en una sociedad que estaba mucho más apegada a la religión que la nuestra en el siglo XXI. Sin embargo, dicha operación era también un instrumento de propaganda: significaba dejar una marca en un escenario privilegiado y en un monumento que representaba la identidad de un territorio y de toda una sociedad.