La Crucifixión de Cristo, ubicada en la capilla 10, con estatuas de Dionisio Bussola, es quizás la representación más espectacular del Sacro Monte de Varese. La escena es extremadamente teatral. En el centro, unos villanos levantan la cruz: Jesús sigue vivo y se dirige a su padre mientras un torbellino de ángeles lloran y se desesperan en la bóveda. En primer plano, un grupo de verdugos clava a los dos ladrones en las cruces. A su alrededor, en la escultura y en la pintura, la gente acude al monte Calvario: algunos sienten curiosidad y discuten animadamente, otros se desesperan, otros se desinteresan e incluso se divierten.
Para hacer aún más efectiva esta impresionante escenografía, los arquitectos abrieron una ventana en la parte superior izquierda, para que en ciertos momentos especiales de la Cuaresma (período en el que la Iglesia celebra la pasión de Cristo), la luz entrara en el edificio e iluminara la figura de Jesús. El rayo de sol representaría la mirada de Dios sobre el hijo.